La muerte es una injusticia biológica – Manuel Vilas

El poeta Manuel Vilas presenta hoy en la librería Gil de Santander su incursión en la ficción, ‘Los inmortales’, un paseo por el humor y el amor.

Su nombre aparece siempre que un crítico cita exponentes de la literatura más inquieta y arriesgada del presente. La miscelánea de historias, personajes y referencias con las que el escritor aragonés Manuel Vilas (Barbastro, Huesca, 1962) alimenta ‘Los inmortales’, su última novela, supone un paseo por el humor y el amor, la pasión de vivir y la parodia, donde asoma lo pop, la cultura y la Historia con mayúsculas. El narrador y poeta, autor de ‘Aire nuestro’, de ‘Magia’ y la celebrada ‘España’, presenta hoy en Santander su última y arriesgada incursión en la ficción, ‘Los inmortales’. Los poetas cántabros Marcos Díez y Alberto Santamaría son los padrinos de la puesta de largo prevista en la librería santanderina Gil desde las 19.30 horas de esta ficción optimista.
-A quien titula un libro ‘Los inmortales’ parece obligado preguntarle ¿qué es la muerte?
-Un misterio y una injusticia biológica.
-¿Por qué hay tantos prejuicios a la hora de valorar al poeta que ‘no ha dado el salto a la narrativa’ como al que se ‘ha pasado a la novela’?
-Los géneros literarios son una convención, sirven para dar clases y establecer modelos. Pero en realidad solo existe la literatura.
-Se ha dicho de usted que es el escritor más peligroso; que está loco; es posmoderno; artesanalmente lúcido… ¿Cuánto hay de etiquetas y de verdad en estas afirmaciones?
-Practico una escritura muy libre, y en mis libros hay mucha imaginación y riesgo. Son libros distintos.
-En el fondo su ficción, quizás lo son todas, ¿supone una rebelión contra el miedo?
-El miedo es lo más terrible que puede ocurrirle a una sociedad. El miedo se utiliza políticamente. No debemos tener miedo nunca.
-Todo es literatura, pero la opción de un género u otro, ¿es un juego o una elección ética?
-Podríamos hablar del concepto de ‘escritura total’, que a veces se manifiesta en novela y otras en poesía. Pero la poesía sigue siendo especial. Lo que pasa es que casi no tiene lectores ni vida social. Es una pena.
-Parodia, delirio, parábola, metáfora…¿Un narrador está obligado en pleno siglo XXI a novelar desde el riesgo, a ser transgresor, a ser lúdicamente clásico?
-Es la realidad la que resulta transgresora y delirante. La realidad va por delante de la imaginación literaria. Por mucha imaginación que tenga un escritor, la realidad tiene más.
-La necesidad de contar historias, ¿es más urgente en un presente instalado en el malestar?
-Siempre hay necesidad de contar historias, pero en época de crisis las historias tienen que ser contundentes y necesarias.
-El humor y el amor. ¿Son la mejor anfetamina?
-Son los dos grandes sentimientos de nuestra especie. Amamos y reímos, esa es nuestra condición humana. Por eso el amor y el humor son importantísimos en mis novelas.
-¿Ya existe una manera de narrar propia del siglo XXI?
-Sí, dando cabida en la literatura al siglo XXI, simplemente.
-¿Diría que su novela es una distopía cómica e irónica?
-Sí, lo es. Pero también es una novela de fantasmas. Todos los fantasmas de la civilización occidental, incluida la utopía de la inmortalidad.
-Las referencias artísticas, musicales, literarias ¿lo convierten en un libro adscrito a una moda subliminal de metaliteratura?
-No, en absoluto. En mi libro salen Hitler y Stalin. ¿Hay alguien que no sepa quiénes son? Para leer mi libro el único requisito es saber que existió Cervantes y Pablo Picasso, nada más.
-¿Toda escritura es moral?
-Y política. Sí.
-¿Se debe al esperpento, al absurdo, a cierto surrealismo?
-No me interesa ni el absurdo ni el surrealismo. Sí me gusta la obra genial de Valle-Inclán y su creación del esperpento. Pero yo no practico eso. Voy por otro camino.
-Lo de hacer de su persona personaje y pura ficción, ¿responde a un ideal literario o bien es pura terapia personal?
-Es una exploración en los límites de la identidad. Es casi filosofía.
-¿Qué cerca y omnipresente parece, pero qué lejos está Cervantes de los suyos?
-Cervantes lo inventó todo en literatura. Es un genio. ‘Los inmortales’ es un homenaje a Cervantes.
-Un poeta en una sociedad como la actual, ¿es un objeto decorativo?
-Me temo que sí. Toda la cultura es decorativa. Yo intento no serlo.
-¿Cree que debe nacer una poesía social, militante, combativa?
-Sí, lo creo firmemente, pero una poesía social del siglo XXI, no una repetición del siglo XX.
-Su próximo poemario, previsto en primavera, ¿vuela libre o nace condicionado por su aventura narrativa?
-Va por otros derroteros, pero lleva la marca Vilas.
Publicado en: http://www.eldiariomontanes.es/
Autor: Guillermo Balbona

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