NAZARIO NOS PRESENTA SUS MEMORIAS

Sábado, 27 de octubre, a las 19:30 H. Nazario nos presenta sus memorias: La vida cotidiana del dibujante underground y Sevilla y la casita de las pirañas. Interviene: José Mº Lafuente. Anagrama Editorial.

Librería Gil, Plaza Pombo.

Luque, Nazario

Nazario (Castilleja del Campo, Sevilla, 1944) es uno de los pioneros del cómic underground español, uno de los mejores retratistas de los bajos fondos de Barcelona y un destacado pintor, escritor y fotógrafo. Entre sus libros sobresa­len La Piraña Divina, San Reprimonio y las Pirañas, Anarcoma, Turandot, Plaza Real Safari, La Barcelona de los años 70 vista por Nazario y sus amigos y el primer volumen de sus memorias La vida cotidiana del dibujante underground, este último publicado por Anagrama.

La vida cotidiana del dibujante underground

Nazario Luque Vera, de nombre artístico Nazario, llegó a Barcelona procedente de Sevilla en 1972 con un trabajo de maestro bajo el brazo y el firme propósito de dejarlo en cuanto pudiese ganarse la vida dibujando cómics. No tardó en abandonar el colegio, pero lo de vivir de los tebeos resultó un poco más complicado. El joven dibujante vivió en primera persona la Barcelona libertaria, contracultural y canalla de los últimos años del franquismo y los primeros de la transición: hippies, pisos compartidos, comunas, homosexualidad vivida sin complejos, chulos, tríos, garitos y tugurios, porros, ácidos, litros de alcohol y, sobre todo, aires de libertad. Nazario empezó a publicar sus cómics abiertamente gays en el fanzine El Rrollo Enmascarado; también en Star y El Víbora, y en la revista francesa Zinc. Era el momento álgido del underground, y el autor rememora sus encuentros, amistades y amores con variopintos personajes de aquellos años: Ocaña, Camilo, Alejandro la Tremenda, Mariscal, Barceló, Montesol, Pepichek, Onliyú, Pau Maragall, Marta Sentís, Manolito el loco, Alberto Cardín, Carme, Ana Seró, Eduardo Haro Ibars…

Son éstas unas memorias escritas a corazón abierto, que hablan de juveniles exploraciones de nuevos territorios, de juergas legendarias, imaginación desbordante, transgresiones y provocaciones, pero también de hambre, de penurias y de picaresca. Y del lado oscuro: alcoholismo, enfermedades venéreas, sobredosis, psiquiátricos y la aparición del sida.

Un testimonio valiosísimo de un momento irrepetible y de una Barcelona creativa, caradura y desmadrada que desapareció con el olimpismo, el diseño y el apoltronamiento. Un libro repleto de anécdotas jugosas, como la de aquella ilustración suya que acabó en la carátula de Take No Prisoners de Lou Reed sin que Nazario viera un duro ni se le reconociese la autoría.

Sevilla y la Casita de las Pirañas

En La vida cotidiana del dibujante under­ground, centrado en sus andanzas en la efervescente Barcelona de la Transición, Nazario se reveló como un memorialista excepcional. Confirma sus dotes en este segundo volumen de sus memorias, en el que aborda la etapa inmediatamente anterior. Nos encontramos aquí con Na­zario en su etapa de formación sexual y cultural, en el periodo que recorre los años sesenta y los inicios de los setenta del pasado siglo, antes de instalarse en Barcelona. Y si en la entrega precedente esa ciudad acaparaba todo el protago­nismo, aquí se reparte entre Sevilla, To­rremolinos, Morón de la Frontera, Ibiza, Madrid, París, Londres… Estamos en un periodo no menos efervescente que el de Barcelona, pero todavía en pleno franquismo. Y en el sur de España todo es mucho más clandestino pero igualmente estimulante. El autor evoca una ava­lancha de experiencias en las que se entremezclan el flamenco y el LSD, la co­pla y el underground, progres, hippies, comunas gais (la Casita de las Pirañas del título), norteamericanos que quieren aprender a tocar la guitarra española, amigos del alma, novios, amantes ocasionales y personajes estrafalarios de lo más variopinto a los que trató en aquellos años de aprendizaje y desenfreno. Años en los que se independiza gracias a su sueldo de profesor, asume su ho­mosexualidad, descubre la alocada vida nocturna de Torremolinos, el mundillo gay clandestino de Sevilla y los aires de libertad de las ciudades europeas, donde se ve envuelto en situaciones que van de un lance sadomasoquista en una elegante casa parisina a un encuentro sexual con un cura en el exterior de un teatro en el que se representa Aida, pasando por la detención por escándalo público en unos lavabos de Piccadilly.

 

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