CUENTACUENTOS DE GLORIA FUERTES EN SAN FERNANDO

03_03_2017_PRIOR

Sábado, 25 de Marzo, a las 12:00h. Asún Arabaolaza, nuestra cuentacuentos favorita, nos narrará los poemas de La Oca Loca, de Gloria Fuertes. Editorial Kalandraka.

¡No os lo podéis perder!

Librería Gil, San Fernando 62

 

LA OCA LOCA:

Un libro homenaje a la inolvidable poeta de los niños con una selección de rimas para que los lectores de hoy puedan saborear sus versos de ayer: juegos de palabras, musicalidad y eterna ternura..

GLORIA FUERTES:

A los 5 años ya creaba sus propios cuentos. Empezó a escribir versos a los 14 y con 17 publicó su primer libro de poemas, Isla ignorada. Aunque se definía “autodidacta y poéticamente desescolarizada”, se la vincula a la generación del 50 y al Postismo. En esos años inició una exitosa carrera literaria por la que obtuvo una beca Fulbright para enseñar literatura española en la Universidad de Pennsylvania. En los 70 colaboró en los programas infantiles de TVE Un globo, dos globos, tres globos y La cometa blanca. Recibió en cinco ocasiones el Aro de Plata de esa cadena. Participó en recitales, sin dejar de publicar poesía infantil y para adultos, teatro y relatos. Destacan obras como Poesía ignorada (1950), Aconsejo beber hilo (1954) y Poeta de guardia (1980). Recibió, entre otros reconocimientos, el diploma de Honor del Premio Internacional Hans Christian Andersen (1975) por Cangura para todo, fue Dama de la Paz (1987) y Socia de Honor de UNICEF (1997). Aunque lo que mejor la define es su propia autobiografía:

Gloria Fuertes nació en Madrid
a los dos días de edad,
pues fue muy laborioso el parto de mi madre
que si se descuida muere por vivirme.
A los tres años ya sabía leer
y a los seis ya sabía mis labores.
Yo era buena y delgada,
alta y algo enferma.
A los nueve años me pilló un carro
y a los catorce me pilló la guerra;
A los quince se murió mi madre, se fue cuando más falta me hacía.
Aprendí a regatear en las tiendas
y a ir a los pueblos por zanahorias.
Por entonces empecé con los amores,
-no digo nombres-,
gracias a eso, pude sobrellevar
mi juventud de barrio.
Quise ir a la guerra, para pararla,
pero me detuvieron a mitad del camino.
Luego me salió una oficina,
donde trabajo como si fuera tonta,
-pero Dios y el botones saben que no lo soy-.
Escribo por las noches
y voy al campo mucho.
Todos los míos han muerto hace años
y estoy más sola que yo misma.
He publicado versos en todos los calendarios,
escribo en un periódico de niños,
y quiero comprarme a plazos una flor natural
como las que le dan a Pemán algunas veces.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies